lunes, 23 de noviembre de 2020

RECUERDOS DE LA PIEL DESNUDA Msc. Anais Bonilla


Ponencia "Recuerdos de la Piel Desnuda" en la escritura femenina venezolana

Msc. Anais Bonilla
Docente del área de Investigación 
Universidad Experimental de la Seguridad
UNES-Lara-Venezuela 





Recuerdos de la piel desnuda en la escritura femenina venezolana





                             
Msc. Anais Bonilla
Docente Universidad Nacional Experimental de la Seguridad
UNES-Lara-Venezuela

La Metáfora del Cuerpo en la Poética de Maigualida Pérez

 

Msc. Anaís Cristina Bonilla Rojas

Instituto Pedagógico de Barquisimeto

Luis Beltrán Prieto Figueroa

  

El erotismo, es dar al cuerpo los prestigios de la mente.

(Georges Perros).

  

El cuerpo enteramente es concebido como zona erógena o también  como instrumento de placer, es decir,  todo el cuerpo es erotizable. Pero  hay zonas en él que se ofrecen de modo preferente a la erotización: son las que oportunamente Serge Leclaire llama las puertas del cuerpo. “Lugares del cuerpo donde queda marcado el síncope de una diferencia, todavía más precisamente, donde pueden encontrarse los términos entre los cuales se abre el desecho del placer: labios de una boca, pupilas de un ojo, puntos exquisitamente distintos y sensibles de una epidermis”. Las zonas erógenas están inscriptas en el cuerpo como cortes, fisuras en las cuales se abre esa diferencia que es producción, más que del lenguaje, del placer.

En la obra poética de Maigualida Pérez, caraqueña de nacimiento y yaracuyana por elección, expresión que denota la autora. Es una conocida poeta, narradora, productora de radio y promotora de Lectura del Gabinete de Cultura Yaracuy. Se convierte en una fiel representante del mundo literario a través de  sus obras llamadas Declaraciones (2009) y Confesiones (2014), donde se agudiza y multiplica diversos  espacios donde el cuerpo como zona erógena se expresa mediante un  campo de determinaciones del lenguaje y  poder,  convirtiéndolo en una  obra de arte.

El cuerpo se presenta dentro de la obra literaria de la autora como estrato natural que se estructura a partir de una serie de sistemas mezclado en lo que llamamos la corporeidad, expresado a través de los elementos simbólicos que se reproduce por medio del cuerpo y el deseo. Desde estos supuestos se puede conjeturar la expresión del erotismo mediante las manifestaciones culturales femeninas presentes en la poética:

Pabellón humedecido

En el fragor intenso de la noche

Contentiva de cuatro piernas palpitantes

En el compás de dos cuerpos

Atrapados en un suspiro

Profundo y agonizante.

(Éxtasis Uno, Confesiones; Pérez, 2014:39).

 

En el fragmento anterior, se puede observar al cuerpo como un instrumento metafórico, donde el deseo se hunde  en la pasión o el deleite de otro cuerpo para establecer lo que según Lacan denomina como el goce, donde se recrea  la corporeidad atrapada en una serie de delirio. La desnudez cobra un lenguaje diferente, en el momento en que distintas áreas de la figura humana son tratadas a manera de mapas que cuentan una historia por si misma, interpretada al antojo del espectador.

Al utilizar al cuerpo como un medio de la metáfora se transforma en un conjunto de palabras que engloba muchas características y significados las cuales están relacionadas con objetos, cosas tangibles e imaginarias; es allí, donde el hombre al pasar de un estado inconsciente a uno donde la razón domina sus actos, crea una serie de conductas que lo alejan de su animalidad, el cual se puede observar en la siguiente cita:

Tus ojos desnudan

Caminos ocultos…

Tus labios perfilan

Senderos temporales.

(Éxtasis seis; Confesiones; Pérez, 2014:44)

 

Dentro del  texto anterior se puede observar como se ilustran elementos del cuerpo  de una manera inconsciente, creando un ambiente donde alusión y simbolismo del encuentro se unen.

Por otra parte, en la propuesta poética de la escritora Maigualida Pérez,  recrea como el ser humano desarrolla  la sexualidad, de una manera que lo aparte del animal, transformando el acto sexual en acto erótico, es decir, que deja de ser un mero hecho de penetración para convertirlo en una exploración de cuerpos y de sentidos, donde a veces la penetración es un fin ultimo:

 

Con tu aroma

Toda mi piel

Palpita

Y cada palma acaricia

Territorios escondidos…

 

Cada una de mis palmas

Exploran caminos

Y un solo temblor

Recorre

Esta geografía inexacta,

Pequeña, erótica

Expectante y erógena…

(Éxtasis Nueve, Confesiones; 2014:47)

 

  Al leer, el recorrido de estos versos nos da una atmósfera que crea una cadena imaginaria que sale de la mente. Pero se proyecta a través del cuerpo haciendo que los sentidos conciban un santuario para saciar una necesidad a través de la inexactitud de los cuerpos, manifestándose a través las puertas del placer, ilustrando una serie de imágenes que son el resultado de la inspiración de dos cuerpos que se unen o simplemente se rozan.

Dentro de esta propuesta poética, la observación de la desnudez provoca en el ser un mayor deseo y ansiedad por lo carnal, en otras palabras, por poseer un cuerpo. Este deseo se acrecienta mucho más si se observa en la corporeidad aquellos detalles que  ilustran una autocomplacencia de ese cuerpo observable:

En tus piernas, el delirio

Que recorre mi pensamiento

Y tus muslos son la imagen

Del deseo en frenesí.

(Éxtasis Trece; Confesiones; Pérez; 2014:53)

 

El desnudarse es marca que se representa en forma fundamental de la búsqueda por la continuidad del placer. Los cuerpos están abiertos en la continuidad por estos conductos secretos que nos marca hacia la exploración  de reconocer las reacciones a distintos tipos de estímulos en todo el cuerpo, sin dejar de lado, el mundo de las fantasías y la imaginación.  La expresión  que acompaña a este fragmento emana sensaciones desde las fibras tangibles de la  anatomía del cuerpo que de igual manera, se puede evidenciar en el siguiente fragmento:

Deseo sentir tu desnudez

En este lecho

Frío a medias

Que se impone cada noche

Desde la separación…

( III, Declaraciones; Pérez, 2009:13)

                          

La primera persona,  dentro de este fragmento denota de forma directa la intimidad ficcional y poética que transfigura lo libido haciendo que el encantamiento del lenguaje frente a los cuerpos desnudos se unan en un melodía de metáforas.  La palabra recobra el cuerpo de los deseos como el cuerpo recobra a la palabra que se expresan dentro del discurso de los cuerpos. Estableciendo un vínculo entre la palabra y el cuerpo, una forma que utiliza la autora para unir la piel y la  poesía por medio de la metáfora que trastoca la esencia de los objetos para crear uno nuevo, con un significado que es objeto presente en  la danza de los cuerpos

El discurso erótico dentro de la Obra Poética de Maigualida Pérez, describe el amor físico, contemplado y tocado, a veces padecido, a veces sublimado bajo el deseo de los cuerpos y el significado de las palabras dentro de su escritura recreando  mediante el lenguaje,  lo sublime del encuentro sexual y el juego que éste contiene, desnudando una magia secreta de nuestro cerebro donde las palabras, algunas veces, van más allá de lo que expresan, creando realidades, evocando nombres o cosas y  sentimientos que se sienten en la piel florado en abstracciones o en significados del mundo que ya conocemos.

A su vez, creando  un relieve esencial para sentir el mundo de otra manera, para trascender lo aparentemente cotidiano y llenarlo de un significado que sentimos en el cuerpo en una forma emocional inmediata y que constituye una certeza en la que reconocerse o estimularse se establece como un medio de satisfacción de la sexualidad.


                            
¿Como no agradecer estas cosas?



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